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La baraja española
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Cobijado entre los cerros de Vallejo y de Moreno, se emplaza Macharaviaya, un pequeñísimo y pintoresco pueblo fundado en 1572.
Se encuentra situado en la provincia de Málaga y comarca de Axarquía.
Las cualidades arquitectónicas e infraestructurales del poblado invitan fácilmente a la vista a recrear un pasado de esplendor.
Procedente de Córdoba, se instaló allí la familia Gálvez, quienes fundaron el pueblo en torno de una fábrica de naipes y pasaron a constituir inmediatamente la aristocracia del lugar.
Esta familia, compuesta por cinco hermanos, era propietaria de una de las escasas fábricas de barajas españolas que se encontraba en territorio peninsular. Cada una de las fábricas debía contar con la explícita autorización y el estricto control del rey.
La fábrica de Macharaviaya proveía de naipes a las indias españolas.
Los juegos de naipes siempre han debido lidiar con la desconfianza de las autoridades. Por caso, la orden de caballería de la Banda, erigida por don Alfonso XI durante el año 1331, prohibía estas prácticas por parte de los caballeros. Juan I. de Castilla en 1387 dispuso una idéntica prohibición.
Una alternancia entre la inclemencia prohibitiva y la más contemplativa legalidad se sucedió posteriormente.
Las medidas tendientes a la regulación de su impresión por parte de la corona en la época de las colonias formaron parte de este irregular itinerario de legitimación que el juego debió recorrer para consolidar su existencia en el campo de los pasatiempos válidos, lugar en el que se ha ubicado (con ciertas excepciones) en los tiempos modernos.
